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Publicado el 08 de mayo de 2025 por Pastor Carlos H. Rivas

El Papa que llegó sin hacer ruido

León XIV llegó al trono de Pedro sin buscarlo, pero con una vida que habla más fuerte que cualquier discurso.

Nadie lo tenía en la lista de favoritos, pero ahí está: el nuevo Papa se llama León XIV, aunque su nombre de pila es Robert Francis Prevost, un estadounidense que ha pasado más años en Perú que en su propio país. Tiene 69 años, cara de buena gente y un estilo tan sencillo que nadie sabe muy bien cómo llegó tan lejos.

Nació en Chicago, hijo de un papá francés y una mamá con raíces españolas. Desde joven se metió a la vida religiosa con los agustinos, y se fue a Perú en los años 80, cuando ser misionero allá era más peligroso que cómodo. Allí fue maestro, prior, obispo y, sobre todo, amigo de la gente. Siempre con perfil bajo. Nunca buscó brillar. Ni una entrevista dio.

Pero en 2023, el Papa Francisco lo puso al frente del Dicasterio para los Obispos, un cargo de mucho peso en Roma, que lo hizo conocer la Iglesia de punta a punta. También lo hizo cardenal, y en febrero de este año lo subió aún más en el escalón del Vaticano. Algunos empezaron a sospechar que Francisco lo estaba preparando para algo grande.

Y grande fue. En abril murió Francisco, y el cónclave se reunió con dudas, tensiones y muchas opiniones cruzadas. Pero en medio de tanto ruido, eligieron al hombre tranquilo. Al que no se peleaba con nadie. Al que conocía tanto la selva como la Curia. A ese que llevaba cuarenta años caminando con el pueblo y sin buscar poder.

Ahora, el mundo mira a León XIV, el Papa callado, el Papa andino, el Papa sin marketing. Y aunque es estadounidense —algo que muchos creían imposible para un Papa—, su corazón late con ritmo latino. No es carismático ni mediático, pero tal vez sea justo lo que la Iglesia necesita: alguien que escuche antes de hablar, que una sin dividir, y que gobierne como quien sirve.

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